Un año ya

Algunas noches todavía escucho tu voz entre sueños, susurrándome al oído que nunca me soltarás; despierto entre sobresaltos y me vuelvo a derrumbar, me abrazo al otro lado de la cama y me vuelvo a lamentar. Río esperando tormentas, que nunca me dejarán, me abandona la locura, a ratos y en espiral. Juro buscar un camino que me ayude a continuar, pero me pierdo en la curva de tu sonrisa, que no puedo dejar de imaginar.

Un año ya, parece que sin más, pero sigo igual de enamorada que tiempo atrás. Nada sé de ti, nada he de saber, nada entre nosotros queda ya por ver. Dime cómo estás, cómo despertaste ayer, si aún piensas en mí, aunque sea un poco cada atardecer. Yo sí, ¿sabes? Te abandoné, tu recuerdo se borró y lo conseguí vencer. Pero a ratos, siempre a oscuras, como ayer, se me aparece la luna y me pregunta qué haré. Si continuaré corriendo y huyendo, si seguiré sin quererte ver. Y mi respuesta es que sí, que corriendo seguiré, no quiero saber nada, no quiero volverte a ver. Quiero respirar tu aire, quiero compartir tus sueños, quiero perderme desnuda en el resurgir de tu cuerpo. Pero no debo, ni tú, debemos escondernos, y me niego a seguir sufriendo, no quiero, me niego, ya está.

Piérdete en tus deseos, no cuentes conmigo más, y no permitas que vuelva y te pida regresar. Sé que haces lo que puedes y me abandonaste ya, y no quieres ver mi cara en el rincón de algún bar. Pero no sé si es verdad, si te pasa lo que a mí, si todo eso es mentira y por dejar de sufrir. Yo no quiero verte más, pero en lo más hondo de mí no deseo otra cosa, quiero abrazarte y besarte, y no dejar que te escondas. Pero, ¿sabes?, ya me conformo con poco, tan solo quiero estar, sentir cerca tu presencia, aun sin poder mirarnos, sin poder cruzar miradas, sin enlazar nuestros labios, ocultos entre la gente. No me importa, de verdad, ya nada me importa. Hace tiempo que acepté que te querría por siempre, y a cada año que pasa no hago más que confirmarlo. Cierto es que algún día querré a más personas con todo mi corazón, pero tú estarás clavado en el fondo, como aquella espina que no logré arrancar, como aquella flor marchita que no deja de sangrar, como aquella locura de juventud que sin dudar un segundo volvería a retomar.

PD: Un texto del 24/06/13

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